“Recordó los libros de poesía en los anaqueles de su hogar. Los había comprado cuando estaba soltero, y muchas tardes, cuando se sentaba en la pequeña habitación junto al vestíbulo, le tentaba la idea de sacar uno de la librería y leerle algo a su mujer. Pero siempre se lo impidió su timidez, de modo que los libros permanecían en su sitio. De vez en cuando repetía unos versos para sí mismo, y esto le consolaba.”

 

Fragmento del cuento Una pequeña nube del libro Los dublineses por James Joyce, 1914.

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“El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

~Eduardo Galeano, 2012.

“Carriego creía tener una obligación con su barrio pobre: obligación que el estilo bellaco de la fecha traducía en rencor, pero que él sentiría como una fuerza. Ser pobre implica una más inmediata posesión de la realidad, un atropellar el primer gusto áspero de las cosas: conocimiento que parece faltar a los ricos, como si todo les llegara filtrado.”

 

Fragmento del segundo capítulo de Evaristo Carriego por Jorge Luis Borges, 1930.

Y sin embargo, amor

Por: Roque Dalton

 

Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.

Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.

Hace frío sin ti,
pero se vive.

“(…)
siempre las flores vigilaron la muerte,
porque siempre los hombres incomprensiblemente supimos
que su existir dormido y gracioso
es el que mejor puede acompañar a los que murieron
sin ofenderlos con soberbia de vida,
sin ser más vida que ellos.”

 

Fragmento final del poema Muertes de Buenos Aires – II: La Recoleta del libro Cuaderno San Martín por Jorge Luis Borges, 1929.

XLVII

By: Emily Dickinson

 

HEART, we will forget him!
You and I, to-night!
You may forget the warmth he gave,
I will forget the light.

When you have done, pray tell me,
that I my thoughts may dim;
Haste! lest while you’re lagging,
I may remember him!

La casa vacía

Por: Manuel Scorza

 

Voy a la casa donde no viviremos
a mirar los muros que no se levantarán.

Paseo las estancias
y abro las ventanas
para que entre el tiempo de ayer envejecido.

¡Si vieras!
Entre las buganvillas
cansadamente juegan
los hijos que jamás tendremos.

Yo los miro. Ellos me miran.
Mi corazón humea.
Este es el sitio donde mi corazón humea.

Y a esta hora,
en el balcón, callada, yo sé que tú también te mueres
y piensas en mí hasta ensangrentarte.
Yo también pienso en ti.

Óyeme donde estés:
por esta herida no sale sólo sangre:
me salgo yo.