Ocaso familiar

Por: Nicolás Suescún

 

Aquí estamos
durmiendo, hablando,
y hasta contradiciendo a mamá,
mientras las moscas tapan
el sucio mantel sobre la mesa
y los fantasmas de la familia
nos despiertan de noche
con despiadadas intenciones de exterminio.
A la sombra del naranjo no volverá a dormir.
Tumbaron la casa
y el olor del árbol desapareció
bajo el polvo de los muros.
Y mientras ella dice
que han cambiado los tiempos,
nosotros no notamos el paso de los siglos,
igual ayer que hoy para nosotros,
igual nosotros ante el espejo roto,
igual hermana a hermano,
igual cada uno en sí mismo, día tras día.
Y nosotros, que no conocimos el naranjo,
le llevamos la contraria
mientras las moscas se llevan el azúcar.

 

Del libro Jamás tantos muertos y otros poemas por Nicolás Suescún, 2008.

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